jueves

Es Deprimente...

deprimente

Es deprimente querer y no ser querido, buscar y no encontrar; creer en alguien y luego estrellarse; prometerse no volver a caer en las trampas del amor y reincidir.

Deprimente que uno haga lo correcto por los demás y por uno mismo, en franco equilibrio y la existencia te pague con indiferencia.

Deprime el caer en la anarquía de esperar que la vida te retorne lo mismo que das, siendo ese acto noble en su acción, pero mezquino en su propósito, lo que lo demerita.

Deprimente ver los atardeceres, las noches, los amaneceres y no tener con quien comentarlos, estar hombro a hombro, espalda con espalda o abrazo con abrazo, siendo uno entendedor de la belleza de esos momentos y dichas acciones.

Suele deprimir ver que los más desenfadados y beligerantes gozan de beneplácitos que podemos considerar mundanos, pero en ellos arrastran sea a quien piensa y siente como ellos, enriqueciendo sus desmanes, o envileciendo a quienes tenían el potencial de ser más en el compendio de los valores de la vida.

Puede llegar a abatir y generar una tristeza profunda, melancólica, bucólica e inconmensurable, que atenta contra la casa mental mientras ya ha hecho estragos en el corazón y activa a las alarmas del alma, haciendo del cuerpo una zona de batalla en conflicto, donde el bueno -como en toda guerra- es el perdedor.

Una persona deprimida reduce su ánimo, contacto, creatividad, empeño, rendimiento, vocación, cordialidad, transformándose en una cutre copia de aquello o aquel que le dañó. Una copia temporal, pero significativa.

Toca resurgir de los escombros de uno mismo, observar hacia todos los flancos y entender que hay que reconstruirse, porque así como muchas cosas negativas (el miedo, la soledad, la intransigencia), estar deprimido es otra fuerza motora para la resiliencia.

Allí radica la verdadera humanidad, es salir del mal y no volver a entrar, dejarlo echando humo y colocándole las arenas del tiempo hasta que se sofoquen, para que tu luz no vuelva a parpadear en este transitar plagado de oscuridades provenientes de otros.

La tristeza es parte del amor, de la pasión, del deseo; alimentada por los tabúes, los rechazos y las no concordancias entre lo que se espera y lo que se recibe. No dar el brazo a torcer y querer comer toda la torta, cuando bien podrías quedar satisfecho y feliz con un trozo, una bebida, una gelatina y una buena compañía temporal.

Querer el todo por el todo; o es blanco o es negro; sí no es como yo digo, entonces no es; mejor alejarme que atreverme y no tener historias que contar; con cosas que van deprimiendo y se hacen más poderosas al notar que fuimos nosotros quienes las retroalimentamos por no querer ceder ni un milímetro.

Y que el enemigo esté dentro de uno, engendrado de nuestra rigidez, es deprimente, lo que hace a la batalla para derrotarle, una tarea cíclica que nos negamos a ponerle fin, por el deprimente ego.

Cuando tengas una sensación de vacío, desesperanza y falta de energía vital, y te sientas un individuo con un desgano difícil de sacudir, entiendes que te has deprimido; y sí actúas, sales de ti para entrar en ese yo verdadero que quieres y puedes ser.

No pases de deprimente a depresivo por motu propio, sé fuerte y júntate con quienes cuiden y alegren tu vida.

Argenis Serrano 

sábado

Sin Caída de Tensión

Inspirado en el profesionalismo de mí amigo Fernando, el mejor Electricista en Alicante, con más de 40 años con su negocio de instalaciones eléctricas Alicante, he llevado esta prosa a un imaginario

sin caída de tensión

No busco palabras que deslumbren ni sean cursis o rebuscadas, tanto que las personas las asocien con un tema eléctrico; sólo escribo con la picardía que el tema desata y seguro de que -entre líneas- tú entenderás la energía que vive en mí mensaje a ti.


Porque la luz que importa no es la que parpadea para llamar la atención y permitirnos hacer más ligera la cotidianidad de la convivencia, sino la que permanece encendida cuando afuera todo es oscuridad… o peor aún, cuando la oscuridad reside dentro de nosotros y debemos controlarla para que no se disemine.

 

Contigo no hay cortocircuitos ni fallas que marquen un destino ruin y desolador, de lo que fue a una muestra tangible, exacerbante y llorosa de la nada. Lo nuestro es un sistema bien diseñado, como por un ingeniero que trazó cada ramal en pro del beneficio de quien habitará pronto y quien venga después, dándole longevidad a su obra.


Lo nuestro es una conexión limpia donde la energía no se pierde por el camino, sino que cumple su orden natural de transformarse a nuestro favor. Me gusta pensar que eres mi polo a tierra, la que me lleva a la realidad y al mismo cielo, sin ilusiones que logren estrellarse ni realidades que se conviertan en ruindad.


Eres pues ese lugar seguro donde puedo descargar todas las tensiones del día y simplemente quedarme en calma, sabiendo que el circuito está protegido por ti, estoica y duradera como una caja de fusibles que soporta altas y bajas.

 

Lo digo porque está más que claro que en muchas ocasiones la vida sube el voltaje y el mundo parece querer quemarlo todo, pero tú -para mí-, has sido, eres y será por siempre el aislante perfecto. Mantienes la estructura de mi vida adulta fría y segura (sin que ello sea malo, pueril o frígido), pues sucedes que te la pasas permitiendo que lo que llevamos por dentro siga fluyendo sin riesgo.


Lo nuestro jamás ha sido, es ni será originado por chispas momentáneas, esas que sólo duran un segundo y dejan olor a quemado y preocupaciones de fallas inexistentes, sólo pequeñas eventualidades propias de la física; esto que hemos vivido se trata de la frecuencia constante en la que nos movemos, en sintonía, precisión y logrando resultados brillantes.


Como bien sabes, amor mío, estamos en fase. Y mientras la continuidad no se rompa -gracias a lo bien que hemos empalmado y siempre supervisando que no haya fallas y, de haberlas, corregirlas a tiempo para que nada falle, se queme y se pierda, aquí entre ambos siempre habrá calor, habrá luz y, sobre todo, habrá un lugar donde volver a conectarse.


La misma intensidad que demostré al conocerte, pretenderte y lograr ser parte de tu radiante ser, la mantendré estable y vibrando en la misma frecuencia; esto, más que una promesa, es mi deber ser y propósito, porque puedo, debo y quiero ser un todo eléctrico, contigo.

Argenis Serrano 

viernes

Quisiera Leerte un Cuento…

leerte un cuento

Me encanta escribir, describir y narrar las emociones y sentimientos que tengo. Mucho más sí son los que tu provocas. Pero esta vez quisiera hacerlo de manera distinta y leerte un cuento, que escuches cuando estés dispuesta.

Sería una grabación, algo extensa, pero intensa; en la que mí voz brinde los matices adecuado para lo que representará la historia y sus variaciones, acompañado de los efectos de sonido y música incidental y de fondo apropiadas.

Será como escuchar audiolibro, con mí mayor entrega a modo de profesionalismo y, aunque suene arrogante en lo cierto, enfocado en halagar tus sentidos, pretenderte, hacerte entender de manera somera o no muy directa, pero sí tácita y sincera, todo aquello que me haces sentir.

Más allá de lo artesanal o rupestre como realice la grabación, el tiempo que me tome editarla y la manera de cómo te la haga llegar, está el amasijo de reales sentimientos que tengo por ti, además de ser un paso hacia la determinación de pretenderte.

Quizá no tenga la mejor de las voces; me equivoque en la pronunciación de alguna u otra palabra; titubee o no pueda disimular el nervio ansioso de grabar lo que con tanto gusto he escrito. Al editarlo, el ensayo y error de los matices y musicalización pueda que no sea una obra de arte.

Pero te juro, que será obra de lo más profundo de mí corazón.

Ciertamente me recorre el temor de que no te guste, lo rechaces o sólo digas alguna palabra fría que conlleve a entender que no te gustó el detalle porque no te gustó el emisor. Pero eso es parte del esfuerzo de luchar por alguien e igualmente seguiré agradecido al de arriba por haberme permitido conocerte y también le agradeceré a mis sentimientos, porque se fijaron en ti y sacaron lo mejor de mí.

No siempre las historias concluyen tal cual uno quiere, porque eso es anarquía; el destino decide y dice y en ocasiones coloca pruebas duras, dolorosas e incluso un tanto vergonzosas, para que aprendamos a sacar lo mejor de nosotros mismos.

Además, una historia tan bonita, inspirada en una mujer bella, quizá pueda halagar los sentidos de otras mujeres o inspirar a otros hombres, por lo que bien podría, evitando tu nombre porque no te voy a mal exponer, enviar mi creación a un portal de audiolibro gratis para que a quien pueda interesar, le sirva de fortaleza o entretenimiento, según sea su caso o interés.

Soy de los que piensa que nada bueno se pierde y que se pierde es cuando uno se enfrasca en lo malo. Así que sí no te gusta que prepare todo para leerte un cuento, está bien y con respeto a tu querencia y valor de mujer, lo he de tomar.

Y sí te gusta, suceda lo por mí anhelado (que seas mí enamorada) o al menos, que quedemos como amigos y estés encantada, la felicidad será un río que transite por mis venas.

Por lo tanto, ahora me pondré a escribir una historia que sea romántica, sincera, sin nada rebuscado, cotidiano y que exalte la belleza de tu presencia en el mundo, el mundo en el que estoy bendecido por existir.

Y quizá, deseando yo de manera un tanto pícara, abras tus sentimientos hacia mí y me des una oportunidad, porque sé que tú, princesa de cuento de hadas, no esperas un príncipe por su belleza, sino por vivir el amor a lo grande.

Entre lo que tengo y lo que soy, hay una galaxia de emociones bonitas, nobles, respetuosas y sinceras, todas enfiladas y de rodillas por ti.

Por eso y más, quiero leerte un cuento que refleje lo bonito de mí sentir y a la par, quiero demostrarte con hechos, que no son solo palabras, sino la manera como sé y siento que podemos coexistir.

Argenis Serrano 

lunes

Exótica...

Retrato Poético...de ti

exótica

Una determinación que ya casi ni se ve

Eres calma mientras otros se agitan

Una mirada tuya, y todo se detiene

Rebelde, centrada, en ti misma, orbitas.

 

No te creían, y les superaste con creces

El rigor y disciplina, tu práctica y teoría

Tranquila y afable, con límites claros

Desbordante y pletórica, capaz de arroparme.

 

Amabilidad sin confusión de roles

Marcas distancia, sin jamás ausentarte

Vas y vienes, en ton despampanante

Piensas en ti, en todos, en el después y el antes.

 

Viajera del tiempo, anacrónica superior

De un entonces claro, que ilumina al hoy

Exótica te muestras, como femme fatale

Con un aire distinto, tu sello, tu identidad. 

 

Fugaz, pero dejando marcas indelebles

Te atreviste al todo, victoriosa

Gritando al mundo tu éxtasis

Llenando tu boca también de silencios

 

Ilusionada y a la vez, bañada de realismo

Sacas a flote lo que se cree alicaído

Resolutas las carencias por tu esfuerzo

Destruyendo las cadenas de los miedos

 

Ante un no, lograste muchos sí

Encontrando palabras en tu yo interno

Exótica transitas de principio a fin

Sin darle importancia, a lo que es superfluo

 

Tan despampanante tu ser como tu actuar

En jungla de concreto, te mueves cadenciosa

Trasciendes al hecho de ser tan hermosa

Tu meta y camino, son tu palpitar.

 

No nombras ni piensas, lo que es banal

Sólo buscas aquello, que conduce al cielo

En grietas del mundo, no has de tropezar

Con gloria hoy portas, espada y escudo.

 

Otros hablen, no importa, su derecho es

El tuyo es seguir, enigmática y sabia,

Exótica y caribe, repleta de magia,

Única y deseada, estés dónde estés.

 

Argenis Serrano 

sábado

¿Por qué Contratan a una Dama de Compañía o Scort?

¿Por qué contratan a una Dama de Compañía o Scort?

El tema de nunca acabar..., atado a la historia de la humanidad, siempre cuestionado, incómodo, pero que se reconoce como existente. 

Por un lado es un problema, por otro un conflicto, por otro una solución, por otro un paliativo. Las partes involucradas se entremezclan en esos cuatro términos y algunos más, cohabitando entre el placer momentáneo y las necesidades que se dicen tener.

Las scorts o damas de compañía ven a este mundo como una solución, una opción y la resolución de una necesidad, sea cual sea el tiempo de la mismas. Sea transitoria o más duradera, queda en cada una de ellas y el juzgarla es una batalla que, como dije, ha sido parte de la historia universal y ya no parece tener más refute.

Para los hombres es la opción que se le acepta al soltero, mientras no la diga, para encontrar todo aquello que quizás en un amor verdadero no pudo encontrar. Para algunos es hasta medicinal, por aquella tendencia de romantizar las carencias sentimentales y fusionarlas a las ciencias de Hipócrates.

Ellas fingen cariño y ellos, sabiendo que es fingido, lo toman, porque es mejor que la falta de un “te quiero”, “vales mucho”, “me haces sentir”, sumado a otras cosas más intimas que sólo entre ambos pueda existir, mientras él pague.

Las damas de compañía o scorts suplen también el abandono de un amor que les tomó sin pagar y les usó; y muchas de ellas conocieron otro amor por el cual -sin importar los peros que coloquen quienes lean esto-, se arriesgan en el arte del placer: sus hijos.

Por eso ambos se necesitan: Ellas se ofertan y ellos recurren. Como no hay ataduras sentimentales, se entregan en un intercambio comercial lleno de placer que no se siente, pero se vive. Que tiene mucho de teatralidad, pero apacigua las aguas del desdén, soledad, tribulaciones, rutina y rechazo.

Suene o no muy romántico lo acá descrito, las damas de compañía y scorts han salvado a muchos hombres de la depresión, de la tristeza de sus destinos. Han sido también una tentación a evitar o en la cual caer, como el árbol del bien y del mal.

Es un negocio que ya es propio y por ende, como adultos, saben qué es lo que les conviene o no. Se recurre a las damas de compañía o scorts para sentir con los cinco sentidos aquello que quieren y no pueden alcanzar.

En cada quien está el mérito, lo cuestionable y lo que se les pediría que cambien. Pero el respeto al derecho humano es la paz, mientas éstos cumplan los deberes.

Y sí eso puede ser una panacea para su alma, como argumentan, pues nadie debe jugarle al justo juez. Ya el cielo ha de saber qué hacer o decir de quien recurre a una dama de compañía o scort y de quienes a ello, por un tiempo o permanente, se dedican.

El mal está en el lugar desde donde se vea; igual el bien. Por eso hay que tener pródigo cuidado al evaluar todo esto de pagar por compañía femenina; hágalo por amor propio y respeto al prójimo.

Argenis Serrano 

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